lunes, 6 de septiembre de 2010

Descalzo en el Reino del Fuego (1)




El sol,
un rojo lienzo
tendido en mis empeines.

Descalzo en el silencio de las llamas,
de los carbones viejos
que resuellan apenas
sin mellar mi carne;
y al agotarse la devuelven,
íntegra de panes,
rosada y colosal.

El centro de mi planta
sólo absorbe el calor que necesita.
El resto
vuela a los astros y a las horas,
a los pájaros y a los monumentos,
a los árboles
y a los redondos perfiles de tus pechos.

Gocho Versolari

domingo, 5 de septiembre de 2010

Descalzo en el Reino del Metal (6)















Los metales hirvieron
en milenios
bajo un cielo verde dividido en cabellos

He llegado a los límites
no sé si del tiempo o del espacio.
He llegado a los límites a secas
donde racimos de uvas azulados
se convierten en mechones de humo
donde las tardes se detienen un momento
con un gesto de quieto desconcierto
para luego caer decapitadas

He llegado descalzo
a la madre de todos los encierros
Mis pies ansiosos, en mis maduras piernas
como si en este panorama
donde la vida claudica y se retira
ellos volvieran a nacer

He llegado descalzo
y hundo mis pies en los metales
que se han unido unos con otros
los ancianos metales
y los metales jóvenes
que se abrazaron con amor inexplicable
y forman una llanura gris
que compite
con la temeridad caliente de la tierra

Hundo mis pies en la masa blanda
que asoma temerosa
de lo que alguna vez fueran las ciénagas
las amables serpientes,
los tiernos cangrejales y los gentiles tigres.


He guardado miradas
en mi planta y en mi arco transversal
para ver gesticular a los cadáveres
al encontrarse separados de su centro
Ahora marchan azules, solitarios
engrillados con cadenas de tierra
mirando al suelo y a la noche

Mis pies relucen en el centro
de aquella masa informe
que reemplazó la tierra.
y los fantasmas de los buitres
posternarán sus alas
y saludarán al nuevo sol
que se esconde en el medio de mis plantas
Saben que una estrella explotó
en las entrañas de mis pies y los impulsa
a hundirse en agujeros negros
para emborracharlos
de los hirientes aromas de la luz

Retorno finalmente
sabiendo
en mis pasos desnudos
la vida de la tierra
antes del grito verde
que reemplazara el cielo.

Mis pies: lo único que vive
en un mundo de muertos.

Gocho Versolari

Descalzo en el Reino de la Madera (8)
















Descalzo camino
las agrias piedras
la astringente brisa
que se detiene en las gargantas de mis pies
y atraviesa eones de amargura.

Descalzo
piso limones pegoteados
contra el cielo de julio
contra tu rostro tendido en la alborada
que recibe mis pies
con el júbilo de los infantes.
Tu enorme lengua los recorre
tu boca los absorbe
dedo a dedo
empeine a empeine,
planta a planta.

Luego atravesará los antiguos senderos
grabados en talones y tobillos.
Entrará en las cavernas de mis flancos
y oprimirá el vendaval de los zamuros
arrojándose rampantes
sobre la escoria fantasmal
enterrada debajo de mis uñas.

Recorro el sabor agrio
pisando toronjas y alhelíes
con la desnudez gloriosa de mis plantas
donde se refocilan azules las estrellas.

Gocho Versolari

Descalzo en el Reino de la Madera (7)















La mañana se arroja al cesto de luz
que sostiene la ladera desierta.
Las naranjas ruedan en las calles
y mis pies descalzos las esquivan.
La boca de mis plantas
anhela el sabor agrio
de lejanas calles a la hora de la siesta,
templando el sol mis carnes,
templando la pasión
mis huesos y mis pechos.

Descalzo recorro el pasado
con la decisión del mediodía.
Recupero la esencia de los años
y el porvenir guardado en una caja
colgando de mi pecho.

Ahora
las naranjas buscan mis empeines,
quieren morir dulcemente destrozadas
por mis descalzos pies
que se trepan a la cúpula del cielo,
que la rotan,
y la rotan
hasta que el cenit se agrieta
y arroja los frutos de la noche

Me duermo descalzo en arrabales
y en mis sueños
preño suavemente la luna
de las fatales lluvias de mañana

Gocho Versolari

Descalzo en el Reino de la Madera (6)






Peldaños en el cuerpo

...mujer
de peldaños en el cuerpo
que escalo en el amor
(buen alpinista)
con mis ropas de aventura
y lo desnudo
de este cuerpo manchado de montaña

Hernán Salcedo



Trepo descalzo tus caderas.
Tu piel,
blanda madera,
se deshace en mis desnudas plantas.
Descalzo me planto:
un pie en cada pezón,
una mano sosteniendo tu sexo,
venciendo el viento que me agita.
Árbol desnudo sobre ti
te trepo usando mis raíces:
notas agudas y excitantes
en la suave madera de tu piel.
El aire pertenece a los que sueñan
me musitas con ojos entornados,
mientras una gota espesa
cae por tu comisura.

El aire pertenece a los que sueñan...
Y transito descalzo tu ignoto territorio
hacia arriba
hacia arriba,
probando con la boca de mis plantas
tus valles y tus piedras,
tus frondas y tus ríos
venciendo a los tornados
hasta quedar rendido
en la suave atalaya de tu vientre.


Gocho Versolari

Descalzo en el Reino de la Madera (5)



















Tus pies pequeños pisarán mi hígado
y fantasmas oscuros
escaparán entre los dedos
mordiendo tus empeines
con los dientes cuadrados de la ira.

Tus pies,
suaves y tibios.
Mis pies,
densos y fuertes.
Ambos descalzos
con la sombra del hígado
en los cuatro talones.

Azules y verdes nuestros pasos
nos llevarán a los tornados,
al ojo de todas las tormentas
donde me sentarás en el trono de los vientos
Observaré tu caminar descalza.
el hundir de tus pies
en lo profundo de mi boca
mientras besas los míos
con tu boca y tu cuerpo.
Mi vesícula
correrá como un rumor por las baldosas
y escaparán en estampida
todos los animales de mi cuerpo.

Niña,
tienes ajorcas con plateadas alas
una en cada tobillo
mientras tus plantas se impregnan de verdores,
del azul de la noche,
del gemido de las invocaciones.

Toma mi hígado para que lo pises.
Beberé de tus plantas
los tifones del sol.


Gocho Versolari

Descalzo en el Reino de la Madera (4)















En las uñas de mis pies
los universos laten como pájaros.
Desde el dedo gordo
ejércitos desfilan,
emigran generales.
y una suelta de marciales palomas
me lleva a la uña
del dedo más pequeño.
Allí las vacas pastan
en el gran mediodía
y una joven descalza
conduce las ovejas.
Sus pies,
pequeños,
saltarines,
brincan de dedo a dedo
por el cosmos brillante de mis uñas.

Las uñas de mis pies
son de madera
bruñida, gloriosa y destellante.
Las lamo suavemente:
saben a limones,
a naranjas del Cáucaso.


Luego se cubrirán
de latidos estelares y crepúsculos;
llenarán mis empeines
de mariposas verdes y pájaros azules
mientras en el cielo
la luna explota,
explota
Un niño azul
tomará la mano de Ganímedes,
mientras la osa mayor
brilla en mi arco transversal

Con estos pies celestes
el barro recordará los cielos
cuando desnudos se hundan en sus lunas
y la mujer en el centro de la tierra
sabrá del fin del universo
por las líneas talladas en mi planta.
Estos pies míos
son el padre y la madre
de los bosques ocultos
en la epidermis del verdoso fango
que en los amaneceres
vomitan los pantanos.
Estos pies míos
ordenan y administran tu furia,
el rojo de tu rostro
el brillo de los ojos,
los puños que se cierran
Penderán de ellos
con invisibles hilos,
marionetas azules cuando el alba
amarice blanda en mis empeines

Con el último brillo del lucero
ofrendaré mi hígado
a la nueva mañana .

Gocho Versolari